Club de Rol Tirada Oculta

LA FRASE DEL DÍA

Todo mal tiene dos remedios, el tiempo y el silencio.
Abate Busoni (El Conde de Montecris

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Jarrid158
Sendero7
Izanur6
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Información de la partida
  • La Manada (HOMBRE LOBO)
  • Master: Sendero
  • Resumen de Jarrid

Jugadores: Eric (Fianna – Peña-PNJ), Jack (Fenris - Ciu), Ricard (Morador de Cristal - Raul), Terry (Cardona), Zangus (Aran)

Resumen de Jack

Nos quedamos un par de días más en casa de Bill, comiendo, bebiendo e intercambiando historias. Poco a poco fui dándome cuenta que también era un cambiaformas. Su gran despensa de carne, su gusto por la hidromiel, su vida solitaria, que le molestara que hubiéramos matado a los osos poseídos por espíritus del Wyrm y el hecho de que los garou lo respetaran y temieran tanto como una manada de lobos pueda respetar y temer a un grizzlie me llevaron a la conclusión de que Bill era un hombre-oso, o mejor dicho, un gurahl.

Bill nos había aconsejado salir al atardecer del tercer día aprovechando la niebla camino a Coventpass, pero esa mañana Zangus intentó transformarse en homínido por primera vez y aunque no lo consiguió la experiencia fue tan dolorosa que su grito retronó en la cordillera. No había tiempo que perder, los Lobo Invernales lo habían escuchado y sabían donde estábamos. Nos despedimos de Bill y emprendimos la carrera en forma de lupus o hispo.

Un par de horas más tarde nos sorprendió un extraño giro del viento y poco después una niebla que empezó a envolvernos. Algo nos había encontrado o se había dado cuenta que estábamos en su territorio, así que azucé a mi camada para incrementar el ritmo e intentar salir de allí lo antes posible. Demasiado tarde. De la espesa niebla salieron 5 garous con más aspecto de espectros que de otra cosa. Antes de que me diera tiempo a pensar si teniamos posibilidades de vencer en combate Ricard gritó "TODOS A LA UMBRA" y desapareció dejándonos tirados. En esos momentos solo quedábamos Zangus, Terry y yo con capacidad de pelar, ya que Riden y Eric estaban 'alelados' tras tanto viaje. Dudaba mucho que en la umbra estuviéramos más seguros, pero almenos estariamos todos juntos. Así que les ordené a todos que entraran.

Allí pudimos ver que en realidad ellos eran más de 5, y que nos esperaban en la umbra también. Era una tribu de wendigos o de sus espectros, más bien dicho. Eran demasiados para un enfrentamiento directo así que nos encomendamos a la diplomacia de Ricard. Tras mucho blablabla el que parecía líder de ellos le dijo a Ricard que se le acercara. Eso no me gustó y le sostuve la mirada un largo rato hasta que al final tuve que apartarla. En definitiva, Ricard consiguió un trato por el cual nos comprometíamos a encontrar a alguien capaz de liberarlos de esa muerte en vida a cambio de que nos dejaran pasar.

Salimos de la umbra y nos dimos cuenta de que nuestros perseguidores nos pisaban los talones. Aunque Zangus no se atrevía al final lo obligamos a guiarnos a la umbra profunda para poder escapar. Ahí dentro corrimos peligros extraños que no logré entender, pero al final llegamos a un sitio en calma donde un sueño antinatural nos apresó. Cada uno de nosotros tuvo un sueño parecido en el que dos garou vivían un amor prohibido, y merced a él acababan suicidándose con una daga extraña que acabó abandonada entre las raíces de un árbol.

Al despertar nos dimos cuenta que estábamos en el mismo lugar en que los dos garou del sueño se habían suicidado. Zangus encontró la daga y algo extraño le pasó, no sé si venció una maldición o liberó unos espíritus errantes pero cuando acabó desechó la daga. Yo me la quedé aunque estuviera corroída por el paso de los año, ya que nunca se sabe cuando puedes necesitar una daga capaz de cruzar a la umbra.

Poco después iniciábamos la marcha y encontrábamos restos de civilización humana (una lata de fanta). Más allá divisamos un pueblo, aunque no sabíamos en que parte del mundo nos encontrábamos.