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Todo mal tiene dos remedios, el tiempo y el silencio.
Abate Busoni (El Conde de Montecris

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Jarrid158
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Información de la partida
  • La Manada (HOMBRE LOBO)
  • Master: Sendero
  • Resumen de Jarrid

Jugadores: Eric (Fianna - Peña), Jack (Fenris - Ciu), Ricard (Morador de Cristal - Raul), Terry (Cardona)

Resumen de Jack
Tras mi primera transformación mi abuelo Henry estuvo una semana conmigo para instruirme en el mundo de los hombres lobo. Aunque más que mi cariñoso y amable abuelo debería decir que me instruyó "Caza-al-Wyrm", estricto Philodox de la camada de Fenris de rango 3. En todo ese tiempo la única cosa amable que me dijo fue: "No me defraudes. Deja el nombre de nuestra tribu en lo más alto y si tienes que morir hazlo con honor".

Esto me lo dijo antes de despedirse cuando nos separamos en la umbra. Instantes después yo aparecí en medio de una guerra, viviendo en primera fila una batalla ocurrida hace años. No tuve tiempo de averiguar de qué batalla se trataba ni quién eran los contendientes ya que enseguida recibí un disparo. Poco antes mi abuelo me había dicho que tendría que superar una prueba junto a otros futuros integrantes de la camada y que solo algunos lograrían sobrevivir. No tenía intención de morir, así que me transformé en crinos y empecé a repartir estopa.

Y ya no recuerdo más. Según me contaron luego entré en frenesí guerrero, pero no pude hacer nada contra una metralleta y un obús que cayó cerca de mí. En esa batalla morimos todos los de la camada, algunos por armas de fuego y otros atacados por varios garous de mayor rango.

En todo caso eso había ocurrido en la umbra y no en el mundo físico, por lo que aún estábamos vivos (creo). Despertamos todos, cuatro para ser exactos, en un almacén de grandes dimensiones.

Conmigo estaban Ricard, un español que no era capaz de tener la boca cerrada ni 5 segundos, Terry, un tío de Vancouver con poca personalidad que estaba de acuerdo con todo lo que decía Ricard y Eric, un punki de Belfast.

Poco después de despertar apareció de la nada (o de la umbra) una señora de pequeño tamaño. Se presentó como Madre Larisa, una roehuesos jefa del túmulo de Nueva York, y nos informó que pasaríamos 1 semana aislados en ese almacén hasta el día de la prueba. Durante ese tiempo tendríamos que escoger, sin prisas, al que sería el Alfa.

Nada más marcharse, Ricard sugirió que el Alfa fuera Peña pues había mostrado grandes habilidades en la batalla. Aunque yo no negué ese hecho (no recuerdo nada de la batalla) me parecía precipitado escoger al alfa solo 10 minutos después de haber conocido a los candidatos. Y mucho más teniendo en cuenta que Ricard había sido el primero en caer y no había visto el comportamiento de los demás. Para mi sorpresa (no tanta en realidad) Terry estaba de acuerdo con Ricard, que al parecer se conocían de antes (ahora lo entendía). Eric, por su parte, aceptó con simulada humildad el cargo.

Aunque conseguí posponer la votación hasta finalizar la semana el resultado estaba claro, así que me resigné y opté por callarme en beneficio del grupo, aún cuando varios comentarios de Ricard y Terry me hicieron venir ganas de saltar de la silla.

Durante la semana las cosas se fueron calmando poco a poco a la misma velocidad que nos íbamos conociendo los unos a los otros. De todas maneras conservé la primera impresión que me había llevado con Ricard y Terry. Eric, en cambio, me pareció más ameno de lo que había previsto en un principio, aunque no estaba nada de acuerdo con su visión política del terrorismo irlandés. Pero no se lo reprocho habiendo nacido allí y habiendo mamado todas esas ideas desde pequeño.

Por fin la semana pasó, y la Gran Prueba nos esperaba.