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Información de la partida
  • Boston Society of Unusual Events (LA LLAMADA DEL CTHULHU)
  • Master: Teladrev
  • Resumen de Jarrid

Partida: La Llamada del Cthulhu
Master: Eloi
Jugadores: Simon Darr (Antropólogo, Cardona), Samuel Littleson (Arqueólogo, Peña), Lucas Samior (Artista, Raul), Agnes Armitage (Bibliotecaria, Lupe), Alexander Knox (Reportero, Ciu)

Resumen extraído del cuaderno de notas de Alexander Knox
. Me ha llamado Robert y me ha propuesto ir a una expedición financiada por la Universidad de Boston. Se trata de ir a Colombia en busca de los vestigios de una antigua ciudad perdida de los Incas. Me ha concertado una reunión para mañana con el rector y los expedicionarios.

. En la reunión con el decano de la Universidad de Boston he conocido a los que van a ser mis compañeros en esta aventura que nos llevará hasta una remota región de los Andes Colombianos. Los expedicionarios son estos:
-> Lucas Samior, un artista con poca reputación fuera de los círculos de la Universidad. Como estudioso y aficionado de la cultura precolombina puede aportar muchos datos sobre los objetos que podamos encontrar.
-> Agnes Armitage, una bibliotecaria de la Universidad con perfecto dominio del español, aparte de otras cualidades. Ella será la traductora.
-> Samuel Littleson, eminente arqueólogo y hombre experimentado en investigaciones de campo. También habla un correcto español.
-> Simon Darr, antropólogo experto en cultura precolombina.
Espero que el trabajo de esta gente ayude en conseguir un buen reportaje.

. Después de las presentaciones el decano nos ha puesto en antecedentes. Hace unos meses el Dr. Richard Tregellis, un afamado arqueólogo partió hacia Colombia con su hermano Jason, experto antropólogo. El Dr. Tregellis tenía una teoría, aún por demostrar, sobre la existencia de un centro neurálgico Inca anterior a los que se conocen hoy en día, y cuya localización sería la ciudad perdida de Tahuan, en lo alto de una montaña de los Andes colombianos. Los dos hermanos viajaron hasta Colombia y enviaron un último telegrama desde la población de San Sebastián, hará un mes escaso, comunicando que se disponían a escalar una montaña. Una semana después se recibió otro telegrama desde San Sebastián remitido por un tal Juan Ortega que comunicaba que los guías habían regresado pero que no había noticias sobre el paradero de los dos doctores.

. Mañana partimos en barco hacia Colombia. Esta tarde nos hemos relajado gastando los 200$ que nos ha dado la Universidad comprando el material necesario para esta aventura. A pesar de las reticencias de Lucas, que quería viajar sin equipaje y comprarlo todo en Colombia, el Dr. Littelson nos ha acompañado a las mejores tiendas para adquirir tiendas, sacos de dormir, cuerdas, cantimploras, hamacas, etc. Es una suerte contar con alguien que ha viajado tanto.

. Por fin estamos en Colombia. Tras desembarcar en Cartagena, nos hemos subido a un "camión" hasta Medellín y luego varias horas más de viaje, siempre ascendiendo, hasta San Sebastián, una pequeña aldea ganadera situada a 3500 metros sobre el nivel del mar. Como hemos llegado antes del mediodía hemos ido a "inspeccionar" la zona. Samior y Darr han ido cada uno por su lado y los tres que quedábamos hemos ido a la oficina de correos para enviar un telegrama a la Universidad anunciando nuestra llegada. Allí mismo nos hemos enterado que el empleado de correos es el propio Juan Ortega, que nos ha confirmado que los Doctores Americanos no regresaron con los guías Panchito y Matías.

. Hemos encontrado a Samior y Darr en la cantina del pueblo, un sótano rústico con bancos y mesas alargados. Estaban echando un trago, ya que en Colombia sí está permitido, y haciendo amistad con el cantinero que no habla ni pizca de inglés. Tras tomar un vaso de mate, que es la bebida típica de este lugar hecha a partir de hoja de coca, hemos esperado la llegada de Matías que, según Ortega, acostumbra a comer aquí.

. Matías ha estado desde el principio delante nuestro, fabricando una honda, y hasta que no hemos preguntado al cantinero no nos hemos podido presentar. El guía nos confirma que los hermanos, tras un par de semanas, no volvieron a descender al campamento base y que, si no están muertos, continúan en lo alto de la montaña. Matías no quiere volver a la zona porque le tiene miedo. Según una superstición local "en lo alto de la montaña están los muertos y debajo de ella los vivos". Tras mucho regatear con él no conseguimos convencerle de que nos acompañe, pero sí de que nos recomiende a otros guías que no tengan tanto miedo.

. Acabamos de tener una reunión con Calixto y Anselmo José Cortés. Dos hermanos que por 25 dólares cada uno nos acompañarán hasta la base de la montaña. Les hemos ofrecido hasta 100 dólares por acompañarnos hasta arriba pero han rechazado categóricamente. Ellos también le tienen miedo a lo que hay arriba. Esta noche dormiremos en una habitación de la cantina y por la mañana partiremos con los hermanos y con 5 llamas para transportar el equipo y la comida.

. Tras el primer día de viaje por las faldas de las montañas hemos llegado hasta un lago situado a 3800 metros sobre el nivel del mar. La ascensión se está haciendo difícil pues nuestros pulmones de ciudad no están acostumbrados al oxigeno de alta montaña. Mediante la señorita Agnes le he preguntado a Anselmo José por el nombre de Tahuan y, según sus palabras "Los viejos saben lo que significa, pero mejor que sólo lo sepan ellos".

. Esta es la segunda noche a la intemperie. Hemos continuado el viaje a través de un valle yermo y luego hemos tenido que escalar. Hacía tiempo que no hacía tanto ejercicio.

. Al atardecer del tercer día hemos llegado por fin al que será el campamento base y donde se quedarán los hermanos Cortés a esperarnos. Se trata de un saliente cercano a la vía de escalada que nos llevará a la cumbre de la montaña. Los guías han ido a recoger arbustos para quemar y poder cenar caliente. Mañana al amanecer emprenderemos la escalada por la garganta.

. Apenas puedo escribir por las llagas en las manos. Hemos estado todo el día escalando y, aunque la formación rocosa de la montaña nos ha ayudado bastante en nuestro empeño, hemos tenido que subir a Samior a pulso con las cuerdas y la creciente falta de oxígeno nos impide manejarnos con más desenvoltura. Ahora nos encontramos en un saliente donde hemos acampado para pasar la noche. He tenido la fortuna de encontrar una lata vacía de comida envasada que suponemos debió pertenecer a los Tregellis, ya que es un producto de Nueva York.

. ¡¡Al fin hemos encontrado lo que buscábamos!! Tras pasar medio día escalando por una vía muy complicada que me ha costado varios golpes y rasguños hemos llegado a un altiplano que acoge a la ciudad de Tahuan. Pero lo más sorprendente es el estado de conservación de la ciudad: todo, excepto la comida, está como nuevo. Algo raro debe tener esta montaña si tras 3000 años esta ciudad y sus objetos se conservan como si fueran nuevos. Tahuan se compone por 16 casas divididas por una gran avenida escoltada por columnatas. Y al fondo se distinguen una pequeña pirámide coronada por un edificio y, tras ella, un pequeño templo. A la derecha hay una zona sembrada de grandes piedras. Según nuestros expertos no hay duda de que se trata de una primitiva ciudad inca.

. Littleson, Samior y Darr están profundamente emocionados y aún no saben por donde empezar. He propuesto que antes de empezar a buscar y catalogar, tratemos de hallar a los Doctores Tregellis. Su tienda, alejada de la entrada de la ciudad, muestra un aspecto descuidado: hay latas de comida vacías, una mochila, cuerda, etc. Curiosamente todo parece indicar que los objetos estaban destinados a servir a una sola persona.

. El resto de la tarde lo hemos pasado inspeccionando las primeras casas de la ciudad en las que no hemos encontrado a Richard y Jason a pesar de seguir varios rastros de sus huellas, pero sí hemos encontrado ropas y artilugios perfectamente conservados. La decoración y enseres de todas ellas parecen pertenecer a una casta de sacerdotes, a decir por las túnicas de vivos colores decoradas con plumas. En una especie de almacén encontramos sacos con plumas, tierras de colores y también cestos con fruta podrida. Finalmente hemos acampado al lado de la tienda de los Tregellis por si decidieran regresar y hemos montado un sistema de guardias rotatorias.

. No he pasado mala noche en esta maravilla de ciudad a más de 5000 metros de altura. Pero no puedo decir lo mismo del Doctor Simon Darr, que ha sufrido una terrible pesadilla que le ha impedido volver a pegar ojo. Según palabras del propio Simon: "He visto la ciudad transformada en algo horrible. Los ángulos nos correspondían a este mundo y todo presentaba un aspecto amenazador. Después un espantoso monstruo envuelto en agua ha aparecido a mi espalda y... gracias a Dios me he podido despertar". Parece que, después de todo, la superstición de los habitantes de San Sebastián ha afectado a la percepción de algunos de nosotros. A pesar de esto hemos decidido continuar investigando la ciudad y, tras desayunar, iremos a inspeccionar la pirámide truncada.

. Ninguno de nosotros esperaba lo que acaba de ocurrir. Antes de visitar la pirámide se nos ha ocurrido dar una vuelta por la zona de las grandes piedras, que ha resultado ser una necrópolis cuando nos hemos encontrado a Jason Tregellis descamisado, tomando el sol de la mañana sobre una losa de piedra. A sido un encuentro extraño pues, aunque le hemos dicho quienes éramos y de dónde veníamos, no ha mostrado especial interés ni alegría por vernos. Es más, parece que todo le da igual. Nos dice que hace 2 meses que están en Tahuan pero que no se irá de aquí porque no quiere abandonar a su hermano. Sí, su hermano también está con vida y ahora mismo nos acompañará a verle dentro del templo que hay tras la pirámide.

. Nadie diría que ese despojo humano, chupado hasta los huesos, con los ojos en blanco, arrodillado y en estado de trance contemplando una pared que da al Sur es el mismísimo Doctor Richard Tregellis. Nos dice su hermano que está así desde hace tres semanas y que cualquier intento por alejarlo del templo lo sume en un estado de rabia irrefrenable, además de empezar a sangrar por la nariz y otros estigmas parecidos. Aunque intentamos comunicarnos con él no responde a ningún estímulo y tampoco podemos usar la violencia porque se lo hemos prometido a Jason, y aunque quisiéramos usarla no podríamos hacerlo porque el hermano es un tipo muy celoso que no lo abandona ni a Sol ni a sombra ni ante los insistentes ruegos de Samior para que lo acompañara a visitar la ciudad.

. Ahora empezamos a comprender la desidia de Jason en cuanto a intentar buscar ayuda en San Sebastián. El otrora eminente antropólogo afirma categóricamente que es imposible abandonar la ciudad una vez se ha llegado a ella y que allí permanecerá hasta el final. Está sumamente claro que este hombre ha perdido toda esperanza de regresar algún día a su hogar. Samior, que ya estaba bastante influenciado por las supersticiones locales, ha decidido marcharse él solo cuanto antes y nos ha dejado en el templo.

. Tras una hora buscando la razón por la que Richard Tregellis está en estado de trance, finalmente hemos encontrado una piedra mal ajustada en la pared que observa Richard. Entre la señorita Agnes, el Dr Littleson, el Dr Darr y yo hemos conseguido moverla hasta que ha quedado al descubierto un hueco dentro del muro. Dentro del hueco hay un fardo envuelto en una capa roja de sacerdote. Estamos dudando en sacarlo o no.

. Quizás hubiera sido mejor no hacerlo. Entre los cuatro lo hemos sacado con cuidado y, mientras Agnes y Simon lo sujetaban, Samuel lo ha destapado. Solo él y yo hemos querido (o atrevido a) mirar su contenido: un niño momificado por el paso del tiempo. No he desperdiciado la ocasión de hacerle una foto mientras los demás lo sujetaban con los ojos cerrados. Pero entonces ha ocurrido algo imprevisto. Richard ha vuelto en sí y muy alterado nos ha dicho que devolviéramos a su lugar al GUARDIÁN. Por si acaso y para evitar males mayores le hemos hecho caso.

. Tras nuestro intento fallido de comprender la naturaleza del estado de Tregellis hemos decidido ir a la pirámide. En realidad no es una pirámide, sino una plataforma que eleva una casa que debió pertenecer al Rey o Señor de la ciudad. Hemos hecho este supuesto por los objetos encontrados: tablas, sillas de refinado cuero, estantes con cuencos, una mesita baja con cuerdas anudadas, una débil llama que arde mágicamente sobre una piedra... (Recordatorio: valorar la posibilidad de no incluir este último hecho a pesar incluso de haberle hecho una foto).

. Dos horas después de su marcha Lucas Samior ha vuelto con el rabo entre piernas. Dice que lo que dice Jason Tregellis es cierto y que algún tipo de magia poderosa evita que los visitantes se vayan de Tahuan. Cuando le hemos dicho que fuera más explícito ha tratado de eludir la pregunta, pero finalmente nos ha confesado que a medida que se acercaba al borde del altiplano sus miedos más recónditos han salido a la luz y le han impedido dar un paso más.

(continua...)


Anotaciones al final del cuaderno
. Relación de fotos registradas en viaje a Colombia
01. Pueblo de San Sebastián
02. Lago de Montaña a 3800m.
03. Foto de grupo. Mis 4 compañeros y los 2 guías.
04. Tahuan: La Avenida con la pirámide al fondo.
05. Tahuan: Conjunto de casas.
06. Tahuan: La pirámida truncada de cerca.
07. Samuel Littleson sujetando un vestido de plumas.
08. Columnata con Dios de cabeza de pez.
09. La necrópolis.
10. Samuel hablando con Jason Tregellis en la Necrópolis.
11. Dr. Richard Tregellis en trance ante una pared.
12. Sacando un bulto sospechoso envuelto en una túnica roja de dentro de la pared del templo.
13. El cadáver del niño envuelto en la túnica.
14. Pirámide.
15. Casa de la pirámide.
16. Llama mágica que arde sobre una piedra.
17. Samuel Littleson con un topacus en la estancia real.
18. Samuel Littleson con una talla de oro macizo.