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Esto lo abro yo con la punta del…
(Togil Chopoalto)

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Información de la partida
  • BCN by Night (VAMPIRO)
  • Master: Julius
  • Resumen de Jarrid

Resumen by Alex
Los guardianes se acercaron poco a poco y al llegar a cinco metros de nosotros Zarak intentó acobardarnos con un "Debéis morir". Juliette le contestó "Marchaos o encontrareis la muerte definitiva". Mutuko por su parte recordó a Masimba que tenían asuntos pendientes que resolver. De hecho todo era un mero trámite antes de que empezara a correr la sangre. Y eso no tardó en suceder.

Zarak logró romper el poder de majestad de Juliette y en un instante se envolvió en ardientes llamas. Roel, atento a esa jugada, saltó hacia él y le asestó un buen golpe con su gran clayver que el tremere apenas notó. Enseguida, de la gran llamarada, salió una bola de fuego hacia Roel que a duras penas pudo esquivar. Al menos pudo alejarse para que Lucía y Ada rociaran con nitrógeno líquido a Zarak, cuyo fuego empezó a extinguirse y su cuerpo a agrietarse.

Mientras, unos veinte metros más allá, el guardián Masimba alcanzaba con su poderosa lanza el costado de nuestro aliado Mutuko, dejándolo a su merced. Temiendo que Masimba me alcanzara con su larga lanza (no hay doble sentido) yo había dado un pequeño rodeo y pude atacarle sorpresivamente por la espalda. Al no esperar aquel ataque el daño fue más que contundente y Masimba no tuvo más remedio que girarse para ver quién le había "molestado". Craso error. Mutuko, enrabietado por haber perdido el primer envite, lanzó un poderoso golpe contra el cuello del guardián que fue a estrellarse contra el suelo quedando inconsciente. El resto fue coser y machacar. A los dos segundos Masimba había abandonado definitivamente nuestro mundo.

A los demás no les iba tan bien. Zarak y su magia habían generado tanto calor que había logrado evaporar los flujos de nitrógeno líquido además de chamuscar los pelos de las Lucía y Ada. Nadie podía acercarse a 10 metros del tremere a no ser que quisiera morir inmolado. Para añadir más dramatismo el tremere parecía estar culminando un gran hechizo con el que realizar un contragolpe demoledor y, de repente, BUUUUM.

No estábamos muertos. En cambio Zarak estaba hecho papilla en el lugar que antes ocupaba. Juliette, desaparecida al empezar la pelea, había estado esperando pacientemente a que Zarak lanzara su hechizo para crear una zona de vacío a su alrededor que lo hiciera tomarse su propia medicina, apagar sus puñeteras llamas y comprimirlo hasta convertirlo en puré de vampiro. La hija de Carlomagno había demostrado porque todo el mundo se inclinaba ante ella.

Poco después Sílvia, Guzmán y Katia volvían del templo portando el objeto. Sílvia había sido la encargada de enfrentarse a los letales rayos solares y, gracias a Caín, nada de lo que hicieron despertó al monstruoso ser que dormía en el lugar.

Dos días después llegábamos a casa y nos enterábamos de que el hijo del Príncipe de Tarragona se había esfumado, que hacía días que no había assamitas por la zona y de que nuestro Príncipe estaba encantado de que volviéramos a estar en la ciudad. Oli en un llum. Ya éramos libres de encargarnos de nuestros propios asuntos y por fin pude inaugurar mi gimnasio con toda la pompa vampírica necesaria.