Club de Rol Tirada Oculta

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Jarrid158
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Información de la partida
  • BCN by Night (VAMPIRO)
  • Master: Julius
  • Resumen de Jarrid

Jugadores: Alex (Brujah cazador- Ciu), Lucía (Brujah en sopor, Lupe), Ada duCroix (Toreador inútil - Aran), Ramón (Tremere - Cardona), Roel (Gangrel - Peña), Sr. Enema (Malkavian, PNJ)

Resumen de Alex
Al despertarnos, mientras algunos íbamos a cazar animalitos (jabalíes, monos, etc.) para saciar nuestra sed, Ramón empezó a preparar el ritual que debía restablecer nuestras heridas y prepararnos para el combate final. Pero esta vez el potaje de sangre no salió tan bueno como el que me hizo resucitar. Ni conseguimos recuperarnos de todas las heridas, ni aumentó nuestra fuerza ni Lucía despertó del sopor.

Cuando nos acordamos llamamos a Sílvia para informarle de que no habíamos muerto todavía y que nos preparábamos para la gran batalla. Ella no lo veía claro y divagando, divagando (lo que acostumbra a hacer) nos convenció para volver a Barcelona. Al menos sabíamos la localización del templo.

Así, pues, volvimos. A Lucía la llevamos al túmulo Garou cercano al poblado Misquito. Como nos debían un gran favor conseguimos usar su territorio para que unos garous de los Pirineos vinieran a buscar a mi hermana y se la llevaran al castillo de Sílvia por la Umbra. Al resto nos tocó ir con el helicóptero hasta una base aérea donde alguno de los nuestros tenía contactos y embarcamos en un Hércules.

La noche siguiente llegamos a nuestro amado país, o territorio, lo que sea. Shanan nos recibió en el castillo, ya que la anfitriona estaba divagando de nuevo por ahí, esperando la respuesta de unos amigos suyos. ¿Y cual era la pregunta? Shanan nos dijo que estaba planeando un ataque sobre el templo y que necesitaba suficiente ayuda para derrotar a los guardianes y proteger su propio castillo al mismo tiempo.

En realidad, el problema no era tanto Minerva y el Sabbath, sino que el enemigo ancestral de Diego, Marco Antonio, Señor de Tarraco, había despertado de su letargo, y estando en paradero desconocido era una amenaza potencial demasiado grave como para no tenerla en cuenta.

Así pues, en el castillo se iban a reunir muchos vampiros importantes. De los que conocíamos, aparte de Sílvia, solo Topolev y Shanan iban a estar presentes. Durante la noche siguiente, y todavía con Shanan haciendo de anfitrión, el mayordomo fue anunciando a los distinguidos chupasangres invitados al gran concilio.

El primero en llegar fue Vonmor, Señor de los Montes Negros de la Gran Llanura. Un vástago de origen vikingo, con el pelo largo y rubio, vestido con una túnica ritual. Tenía toda la pinta de un tremere y Shanan nos contó que era un antiguo druida que conoció a Sílvia durante las guerras vikingas.

Luego llegó Mutuko, Gran Señor de las Montañas Oscuras. Un vampiro de raza negra, de complexión muy fuerte, 2 metros de altura, piel marmórea. Vestido solo con un taparrabos y con una capa de piel y cabeza de jaguar. Visto más de cerca nos dimos cuenta que el jaguar ¡¡¡era en realidad un Bastet!!!

Después, sin tantos alardes, llegaron dos colegas de Topolev que debían encargarse de la seguridad del castillo mientras durara todo el asunto de la Estrella de la Noche.

Después de medianoche llegaron dos vampiras venidas desde Rusia. Catia, Señora de las Estepas, de piel pálida, rubia y ojos grises. Y Anabel, Reina del Hielo, pelirroja, risueña, de nariz respingona y ojos azules y profundos como el hielo de un glaciar.

Poco a poco fueron llegando los demás. Iván el Grande, un vástago bajito, moreno y vestido decentemente que a Shanan no le caía especialmente bien. El Capitán Trueno, vestido con una túnica azul con estrellitas de colores, pelo de punta como Einstein después de enramparse con un enchufe y de aspecto despistado. Tenía toda la pinta de ser malkavian, pero parecía nosferatu porque sabía demasiado de todo el mundo, incluidos nosotros. También vino el Señor de Córcega, Jean Paul Voltaire, el que en vida fuera ideólogo de la revolución francesa. Y Guzmán el Terrible, Gran Señor Oscuro de las Tinieblas, un tío enorme y vestido estrafalariamente, con sandalias, taparrabos, gebras metálicas y una coraza de armadura medieval solo de cintura para arriba.

Durante el resto de la noche fuimos conociéndolos un poco más. Las dos rusas resultaron ser unas pesadas, todo el rato hablando de política, de revoluciones bolcheviques y demás zarandajas que no le importan a nadie. Guzmán era una especie de guerrero alquimista, True Brujah para más señas, uno de los mejores forjadores de espadas que incluso había recibido el encargo de un ángel, según él, claro. El Capitán Trueno, llamado Salin en realidad, era muy hablador, pero la mayoría de las veces era para presumir que sabía mucho de todo el mundo.

Unas pocas horas antes del amanecer Sílvia apareció junto a Lucía que, a pesar de que su cuerpo parecía recuperado, su mente aún debía estar gritando de dolor. La anfitriona nos informó que el Concilio se celebraría la noche siguiente en el Salón de Ceremonias. Acto seguido se fue acompañada por Lucía.

Y justo cuando parecía que la noche no daba para más llegó la vampira más importante de todos los que se habían reunido. Era tanto el respeto que todos sentían por ella que las fuertes Brujah Catia y Anabel se pusieron tensas como si les hubieran clavado una estaca en el culo. Mutuko, tan poderoso, se arrodilló ante ella y después de besarle la mano dijo en voz alta: "Arrodillaos todos ante Juliette, Princesa del Norte de África". Todos cumplimos esa orden. Juliette, de rasgos egipcio-occidentales, con el pelo negro y rizado y la piel marmórea, era la hija vampírica del gran Carlomagno. Shanan, que esa noche parecía una peluquera de barrio, nos contó que Marco Antonio, el histórico, no el enemigo de Diego, estaba colado por ella y que Cleopatra cogió un gran mosqueo por ello.