Club de Rol Tirada Oculta

LA FRASE DEL DÍA

Esto lo abro yo con la punta del…
(Togil Chopoalto)

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Información de la partida
  • BCN by Night (VAMPIRO)
  • Master: Julius
  • Resumen de Jarrid

Jugadores: Sr. Enema (Malkavian 'Voydondemedigan', Mongo), Alex 'Vandam' (Brujah con síndrome songoku, Ciu), Lucía (Brujah erudita, Lupe), Ada Ducroix (Toreador cada vez más oscura y puta, Aran), Ramón (Tremere individualista, Cardona), Roel (Gangrel sobao y despistao, Peña), Rojas (Brujah con traumas, Lolo)

Resumen de Alex
Me desperté temprano al anochecer. Tenía ganas de irme pronto para los Pirineos y empezar a trabajar codo con codo con un grande como Rufus. Pronto me di cuenta que eso sería imposible.

Roel se despertó tarde, como siempre, y quería ir a buscar sus cosas a su piso de Barcelona. Ramón también quería ir a Barcelona pero en su caso quería ir solo con el coche de Sr. Enema y luego volver al castillo de Sílvia a recogernos. Ada también quería ir a Barcelona, pero solo a hacer un poco el putón verbenero al bareto del Negro. Lucía aún no había llegado. Rojas, aunque no iba a venir, no paraba de chinchar a Ada. El único en su sano juicio era el Sr. Enema.

Un poco mosca, les dije a todos que se fueran a tom... que fueran ellos a Barcelona y tiraran después para Vielha, que Lucía y yo iríamos en moto, que ya nos encontraríamos en el Tugurio Negro (según indicación de Sílvia).

Una hora y media después llegó Lucía, y tres horas más tarde llegábamos a Vielha donde ya nos esperaban los compañeros, que nos habían adelantado poco después de pasar Lleida. A pesar de llegar mucho antes no habían establecido contacto con ningún aliado de Rufus. Muy al contrario; la estaban liando con el barman, bebiendo Bloody Marys (los del zumo de tomate, no los otros) y llamando mucho la atención.

Lucía y yo vimos a un tío extraño con un matiz no humano que estaba hablando por teléfono. Nos acercamos a él y, dejando el colgante del Señor de los Pirineos a la vista, le dijimos que queríamos ver a Rufus. "Rufus está de camino" nos dijo escuetamente. Cuando el gran gangrel llegó nos guió fuera de Vielha hasta una masía donde pudimos descansar durante el día.

Al anochecer del día siguiente Rufus llegó temprano porque esperaba a un lupino. A partir de ahora los llamaré lupinos y no perros ya que tenemos que colaborar con algunos de ellos; no sea que se enfaden y les dé por ladrarme. Nos explicó que había una guerra entre dos bandos de hombres lobo y que el bando de los "malos" era gente del Wyrm o algo así. La gran batalla se acercaba pero antes de que ocurriera se librarían pequeñas batallas para desgastar al enemigo. En todo caso nosotros no debíamos participar activamente en los combates sino que podíamos ayudar de otras maneras más "encubiertas".

Cuando llegó el lupino en su forma cuadrúpeda se fue a "cambiar" en la intimidad de una habitación y luego fue a hablar con Rufus a otra habitación ya en su forma humana. Más tarde, cuando el lupino ya se había ido, Rufus no explicó nuestra primera misión: impedir que el bando enemigo recibiera sus suministros. Rufus no sabía si se trataba de un camión, varios camiones, un coche o mochileros (aunque esta opción estaba descartada ya que unos mochileros cruzarían bosque a través). Pero sí sabía que el convoy avanzaba por un tramo de carretera entre dos pueblos al Norte.

Para allá que fuimos con el X5 del Sr Enema. Tras pasar el primero de los pueblos llegamos a una pista forestal sin asfaltar, y poco después parábamos el coche en el lugar escogido para la emboscada. Como suponíamos que los suministros viajarían en algún vehículo me encargué de tumbar un árbol de talla mediana sobre la carretera. Luego disfrazamos nuestros olores con mierda de jabalí y finalmente nos colocamos todos en posición esperando el momento del ataque.

Pero el momento no llegó. Ya faltaba menos de una hora para el amanecer y por ahí no pasaba ni el tato. Ada y Enema hacía rato que habían abandonado sus posiciones y se habían metido en el coche a escuchar música. Una irresponsabilidad por parte suya pero que bien podía servir para usarlos de cebo ante un posible ataque.

Cuando solo quedaba media hora para el amanecer decidimos irnos. Pero antes, entre Lucía y yo, provocamos un pequeño desprendimiento sobre la carretera. La primera intención era bloquearla aún más para que el hipotético vehículo no pudiera pasar, pero la cosa fue mejor de lo esperado y la roca que lanzamos, en vez de quedarse en el camino, provocó un socavón en la parte externa del camino que con un poco de esfuerzo extra conseguimos agrandarlo.

Al llegar a la casa al filo de la salida de Sol encontramos sentado plácidamente en el sofá a Rojas. Al final una simple conversación con Sílvia lo había convencido para venir (¡calzonazos!). Quería que le comentáramos todos los detalles de la misión pero estábamos todos cansados y con ganas de quitarnos la mierda de encima, así que solo hubo sesión de ducha y cama.