Club de Rol Tirada Oculta

LA FRASE DEL DÍA

Esto lo abro yo con la punta del…
(Togil Chopoalto)

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Jarrid158
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Información de la partida
  • BCN by Night (VAMPIRO)
  • Master: Julius
  • Resumen de Jarrid

Jugadores: Alex (Brujah con espada nueva, Ciu), Lucía (Brujah con pólvora, Lupe), Ada (Toreador pija y engreída, Aran), Ramón (Tremere con gusto por el fuego, Cardona), Roel (Gangrel medio murciélago, Peña), Rojas (Brujah con secretos, Lolo), Sr. Enema (Malkavian 95% ofuscado 5% algodón, Mongo)

Resumen de Alex
Tras abrir los portones de la Sagrada Família Jasmine, Ta, Lucía, Ramón, Ada y yo penetramos en su interior. Todos estaba oscuro (como debe ser en la guarida de un vampiro), así que usamos nuestras "barritas" de luz y las bengalas de fósforo para dar algo de luz al asunto.

Jasmine nos guió rápidamente por los pasillos y escaleras de su casa y llegamos enseguida a una de las terrazas, mientras por los auriculares de nuestros transmisores escuchábamos como el otro grupo se estaba peleando ya con una pantera o algo así. ¿Porqué ellos encontraban acción y nosotros escaleras vacías?

Al ver como utilizábamos los intercomunicadores Jasmine pidió que le prestáramos unos. Como yo llevaba algunos más fui a dejárselos también a las arpías, que en esos momentos llegaban a una terraza, en la otra punta de donde nos encontrábamos. Fui corriendo para allí cruzando otras terrazas y balcones e hice la entrega. Entonces nos distribuimos en grupos de 2 o 3 para cruzar por cada una de las puertas que comunicaban las terrazas con la planta inmediatamente inferior. Yo fui con una arpía y Roel, pero en nuestra sala no encontramos nada.

Enseguida escuchamos por los intercomunicadores que otros habían encontrado algo (Ramón, Lucía y Ada creo). Todos nos dirigimos tan rápido como pudimos hacia su posición. Llegué a la misma vez que Rojas y tal como vi al enemigo, una pantera sobrenatural, me lancé hacia ella y le asesté mi mejor golpe con mi nueva espada. El bicho sintió el golpe, pero nada más que para dejara de atacar a Jasmine y centrara su atención en mi. El muy asqueroso era el doble de rápido que yo (y que cualquiera de nosotros) y me enganchó un par de buenos zarpazos en el pecho, que recordaron y abrieron las viejas heridas causadas por otra pantera de 3 cabezas.

No dio tiempo a mucho más. Ramón, que apenas distinguía nuestros rápidos movimientos, disparó con su Magnum 44 y la bala incendiaria dio en el blanco. El vampiro-pantera, muy debilitado ya, empezó a arder sin remedio.

Entonces pudimos escuchar con más atención los ruidos a bajas revoluciones que provenían de los intercomunicadores. Sr. Enema, que había ido solo y ofuscado, había encontrado al otro vampiro-pantera-assamita mientras se bebía la sangre de otra pantera.

Fuimos todos para allá y como yo estaba harto de recibir le pregunté a Jasmine si tenía mucho aprecio por esa sala. "No" me contestó. Mientras sacaba una granada incendiaria para acabar el asunto, el muy hijoputa debió escucharnos y salió por patas escaleras arriba, donde se encontraba Sr. Enema ofuscado. Salieron todos tras el bicho excepto yo que rematé a la pantera (ghoul pero pantera real) que había servido de fuente de alimentación para el assamita. Escuché por los intercomunicadores como éste saltaba de la Sagrada Família y emprendía una frenética carrera por Barcelona.

Bajé las escaleras tan rápido como pude y abajo me encontré con Jasmine que había saltado desde arriba del todo. Montamos en nuestras motos y salimos de caza mientras la propia Jasmine avisaba a no-se-cual conseller para que pusiera a su disposició unos helicópteros.

Todo fue en vano. El assamita había escapado.

Volvimos al Elysium con un sabor de boca agridulce. Al llegar recibimos la llamada de Roel que había seguido a la pantera hasta el World Trade Center de Cornellà. ¡Mierda! Debería haberlo imaginado. Seguro que allí me llevaron cuando me capturaron.

Acompañamos a Jasmine a ver al príncipe para informarle de lo ocurrido. Rojas aprovechó para mendigar descaradamente sangre poderosa y así poder curarse la graves heridas que tenía. El Príncipe, evidentemente, se negó y añadió algo que a mi no me acabó de gustar: "Esta misión la habéis hecho por vosotros, no por mí". Po'bueno, po'fale, po'malegro. La próxima vez citamos a los assamitas en un descampado para no tener que liberar la Sagrada Familia.

Con este ligero cabreo, aumentado por no haber ayudado casi nada en la caza del assamita, me largué a descansar al castillo de Sílvia junto con Lucía y Ada. La pija me amenazó un par de veces en convertirme en su esclavo sexual (o algo así) mediante sus poderes, aunque para eso no necesitara ningún truco. En todo caso a mi no me amenaza nadie sin recibir como mínimo una amenaza aún más grave, como por ejemplo estamparle una moto en la cabeza, así que me dejó en paz.