Club de Rol Tirada Oculta

LA FRASE DEL DÍA

La mejor victoria es vencer sin combatir.
Sun Tzu

ADMINISTRACIÓN

Usuario:
Password:

TOP Escritores

Jarrid158
Sendero7
Izanur6
Julius2
Rasiel2
Información de la partida
  • La Edad de Oro de Gondor (ROLEMASTER)
  • Master: Jarrid
  • Resumen de Jarrid

Jugadores: Nexus (Medio Elfo guerrero, Peña), Kuno Matata (Guerrero noble de Gondor, Raul), Ballantine's (Enano lingüista, Cardona), Pillow (Mago elfo de Lórien, Aran), Argon (Joven aventurero, PNJ-Lolo)

Resumen objetivo
Kuno, Nexus, Ballantine's y Pillow se acercaron por la mañana a la torre del culto de Ch'ktrl. Argon y Runo preferían no aventurarse en esta misión ya que no tenían nada más que conseguir de mano de los arregladores, es más, ya tenían todo lo que habían deseado cuando habían empezado sus aventuras.

Así pues, los cuatro aventureros estuvieron casi todo el día por los alrededores de la torre del culto e hicieron un plan acorde lo que habían descubierto: la torre de perfil circular tenía unos 20 metros de altura con 4 o 5 plantas (más las que hubiera subterráneas), estaba protegida por un muro de piedra blanca de 2,5 metros de altura, los vecinos y ciudadanos en general evitaban la torre, el culto no aceptaba visitas ni nuevos miembros desconocidos y celebraba rituales con cánticos hacia el mediodía, en el recinto había un pequeño huerto, etc.

Descartaron todas las opciones que habían barajado para hacer un ataque desde dentro y a medianoche iniciaron una incursión aprovechando los poderes de Pillow, sobretodo el sortilegio de "puerta mágica".

Penetraron en el gran vestíbulo donde destacaba un trono entre las piernas de una estatua en honor del Dios Ch'ktrl. Esta figura retrataba casi a la perfección al ser que habían visto semanas atrás en una gruta cercana al río Annabrith. Pronto encontraron unas escaleras de caracol que se dirigían hacia arriba y hacia abajo. Decidieron investigar primero los niveles inferiores siempre con cuidado de no alertar a los miembros del culto.

Las escaleras terminaban en un vestíbulo circular rodeado de habitaciones. En el medio de la sala se abría un orificio de unos 4 metros de diámetro jalonado por un murete de 1 metro de altura. A través de él se filtraba el rumor de un río subterráneo pero la luz de las lámparas no alcanzaba para ver el fondo.

Las puertas de las habitaciones del sótano estaban todas cerradas con llave pero dejaban oír los ronquidos y a veces los gruñidos de sus moradores. Ninguno de los cuatro aventureros quiso arriesgarse a forzar la entrada ni a descender a las entrañas del abismo, por lo que decidieron seguir investigando los niveles superiores.

Superado el vestíbulo llegaron a la planta que alojaba el comedor, la cocina y la despensa. Nada de interés encontraron aquí. El siguiente nivel contenía varias habitaciones, éstas con puertas sin cerradura. Por el momento no habían despertado a nadie, tal era su sigilo, pero no quisieron arriesgarse y continuaron subiendo. Llegaron a la biblioteca donde había, sobretodo, muchos tomos de antiguas religiones. Kuno percibió que la estructura de la sala no era acorde al perímetro circular de la torre por lo que supuso que había un pasaje secreto, pero ni él ni sus compañeros lograron encontrarlo.

Continuaron subiendo a pesar del deseo de Pillow de investigar con más detenimiento la biblioteca. Las escaleras acabaron ante una puerta de gruesa madera que se hallaba cerrada bajo llave. Conocedores que ese debía ser el último nivel Pillow usó su magia para que todos pudieran cruzar el portón. Ante sí se extendía un pasillo que cruzaba todo el diámetro de la torre y a cada lado una puerta cerrada.

El mago de Lórien volvió a usar el hechizo sobre la puerta de la derecha y con un rápido vistazo a la sala pudieron comprender que se trataba de un laboratorio de alquimia. Repitieron la operación con la puerta de la izquierda y para su regocijo descubrieron que era la alcoba del sumo sacerdote. Ahora podían cumplir una de las misiones que les habían encomendado. Kuno fue el primero en entrar atropelladamente en la estancia. Para su sorpresa descubrió que el Sumo Sacerdote estaba despierto y expectante, pues había escuchado ciertos ruidos en el pasillo, y estaba preparando un encantamiento. Kuno no se lo pensó dos veces y dijo la palabra mágica que activaba uno de sus objetos de poder. Pero fue demasiado tarde. Instantes antes de que la cama con dosel del clérigo estallara en llamas, éste ya había formulado la maldición que fulminó al guerrero de Osgiliath.

Nexus fue el siguiente en acceder al dormitorio y solo tuvo que acuchillar el cuerpo envuelto en llamas del sacerdote para ahorrarle sufrimiento. Pocos segundos después se empezaron a escuchar voces en las plantas inferiores. Los fieles de Ch'ktrl habían escuchado los alaridos desgarrados de su mentor y subían en su auxilio. Pillow invocó entonces un muro de gruesa piedra tras la puerta de la habitación y luego realizó un sortilegio sobre cada uno de sus compañeros para que pudieran saltar sin problemas a través de la ventana.

Nexus fue el primero en saltar con el cuerpo de Kuno y luego hizo lo propio el mago. Ballantine's se quedó un rato más intentando desvalijar el contenido del baúl que se encontraba a los pies de la cama. Nada valioso consiguió excepto una máscara ritual del dios cocodrilo y una daga de formas sinuosas.

Cuando el enano saltó al exterior vio que lo esperaba el mago para ayudarlo a saltar el muro exterior. Una vez al otro lado no esperó a que el mago saltara sino que siguió corriendo. Y mejor para él. Si se hubiera girado un solo instante hubiera visto como el hechicero élfico abría la caja que en su momento encontrara en las manos muertas de un mago de Gondor, en un barco en medio del desierto de Harad. Y como de dentro de la caja se materializaba una enorme criatura: el mayor dragón que hubiera conocido Arda desde los tiempos de Ancalagon el Negro.

La criatura, quién sabe si por su vil naturaleza o por haber sido invocado sin su consentimiento, empezó a arrasar todo lo que encontraba a su paso y llenando de fuego las calles de Dûphalay. Pillow logró refugiarse justo a tiempo en las modernas alcantarillas de la ciudad pues el dragón, enfadado con su invocador, buscaba justa venganza. "¡¡Sal de donde te escondas sucia rata traidora!!" bramó enfurismado mientras avanzaba por la ciudad sin rumbo.

Ballantine's y Nexus, al ver que la bestia se acercaba a ellos decidieron refugiarse en una cantina bajo el nivel del suelo y oculta por bastos edificios. El medio elfo, pero, se lo repensó y salió para poder ver más de cerca el formidable ser y, quizás, acabar con su vida con una certera y afortunada flecha.

Nexus se aproximó pegado a la pared al extremo de la calle. Desde allí tenía una vista precisa del flanco izquierdo del gran dragón negro, posado en esos momentos sobre un edificio. El guerrero de Lórien sacó una flecha de su carcaj, la ciñó a la cuerda se arco, apuntó y disparó hacia donde él creía se encontraba el corazón. El proyectil surcó el aire cargado de calor e impactó en el vientre del monstruo, rebotando sin más para perderse entre los escombros.

El dragón ni siquiera pareció darse cuenta del ataque y siguió su camino de destrucción.

Cuando, casi una hora después de iniciado el ataque, los soldados encargados de la defensa de Dûphalay llegaron con la pesada artillería de combate, el dragón optó por marcharse volando, hastiado de no encontrar a su invocador pero satisfecho por haber saciado su voraz apetito.

Los primeros rayos de Sol trajeron noticias de muerte y destrucción. Casi un tercio de la ciudad había sucumbido al dragón y miles de sus habitantes habían muerto abrasados, devorados o sepultados por sus propios hogares. Dûphalay lloraba a sus muertos mientras se preguntaba cómo y porqué un dragón los había atacado.

Mientras, en casa de Varath el mercader, los aventureros intentaban revivir a Kuno. Un sanador de gran reputación les informó que su ciencia nada podía hacer por él. Un clérigo, en cambio, consiguió averiguar que su alma había abandonado el cuerpo pero que había esperanzas ya que todavía permanecía el Vínculo. Por la nada despreciable cantidad de 250 piezas de oro realizó un sortilegio que devolvió el espíritu a su morada.

Pillow confesó su acto a sus compañeros y entre todos decidieron que esa información no saldría de ellos cuatro. Ni Argon ni Runo lo supieron, aunque pudieran sospecharlo.

Tres días después, cuando Kuno estaba recuperado del todo, fueron a reclamar el pago de su misión a Kali, el miembro de los arregladores. No lo encontraron y el mesonero les dijo que hacía cinco días que no lo veía. Sí lo encontraron al día siguiente con visibles señales de haber recibido una paliza.

Kali se negó a darles ninguno de los objetos más valiosos pues argumentaba que de nada le servía el plano de la torre cuando ésta había quedado destruida. Y tampoco se podía asegurar que el Sumo Sacerdote había muerto en manos sus manos. Kuno y Pillow estaban indignados y de buen gusto hubieran sacado sus armas. Pillow, en pleno encrespamiento, se jactó de haber convocado él mismo al dragón. Todos tragaron saliva. ¡¿Eso va en serio?! preguntó el arreglador. "¡¡Sí!! ¡¡Muy en serio!!" contestó el mago malhumorado. Nexus intercedió para que las palabras de su compatriota fueran tomadas a modo de fanfarronada y pronto la conversación retomó el cauce de la negociación. Finalmente el grupo aceptó los planos de la cárcel de Dûphalay a cambio de la incursión en el templo de Ch'ktrl y se dispuso a escuchar cual era la siguiente misión.